Red de redes

2014, el año en el que Facebook ha cumplido su décimo aniversario, comenzó con noticias turbulentas para la red social. En enero, dos investigadores de la Universidad de Princeton difundieron un estudio según el cual la red perdería el 80% de sus usuarios entre 2015 y 2017. Esta conclusión se basaba en un modelo teórico que relaciona la expansión de las redes sociales con la de las enfermedades infecciosas. Según los autores, la rápida propagación de MySpace (la red social más visitada del mundo entre 2005 y 2008) y su posterior caída habría seguido una dinámica similar a la del auge y el declive de una gripe. Los investigadores recordaron que MySpace, creada en 2003, contaba en 2008 con casi 76 millones de usuarios activos al mes en Estados Unidos. News Corporation la compró en 2005 por 580 millones de dólares. En 2011, con un número de usuarios cada vez menor, la vendió por solo 35 millones.

 

Parece, sin embargo, que un modelo teórico como el del estudio puede encontrar dificultades para valorar en su justa medida un elemento tan importante como la gestión empresarial de la red. Porque la propagación o reducción del número de usuarios de una red social no responde solo a interacciones de tipo viral, sino a un conjunto complejo de factores entre los que figura lo que los propietarios de la red hagan con ella. Una gestión desafortunada de Facebook por parte de los órganos directivos podría propiciar su caída, con independencia de las iniciativas de sus competidores y de las propias dinámicas entre los usuarios. Y aquí entran en juego decisiones sobre diseño, funciones, privacidad, opciones de pago, versión móvil, seguridad, etc.

 

El estudio de los investigadores de Princeton no ha sido la única información negativa para Facebook en 2014; solo la más original. Desde finales de 2013 distintas fuentes vienen sugiriendo que los adolescentes se decantan cada vez más por Twitter frente a Facebook. Eso afirman los últimos estudios de mercado entre adolescentes estadounidenses realizados por la firma de inversiones Piper Jaffray, que vienen a coincidir con los resultados de una encuesta de GlobalWebIndex entre adolescentes de 32 países.

 

El caso es que, mientras estas especulaciones se suceden, Facebook ha difundido sus resultados del primer trimestre de 2014. Un beneficio neto de 642 millones de dólares, frente a 219 millones en el mismo período del año anterior. Un promedio de 802 millones de usuarios diarios en marzo de 2014, lo que representa un incremento del 21% respecto a 2013. Y unos 1.280 millones de usuarios mensuales, muy por encima de los 255 millones que declara tener Twitter en el momento en que redactamos este post. Los ingresos totales de la compañía en el primer trimestre alcanzaron los 2.500 millones de dólares, y de ellos, 2.270 millones proceden de la publicidad. Cifra que supone un incremento del 82% (ahí es nada) respecto al mismo período del año anterior.

 

Si nos atenemos a estas cifras oficiales (cuando las redes sociales difunden datos no tenemos más remedio que fiarnos de ellas, a falta de otras fuentes), todo marcha bien en la compañía de Mark Zuckerberg. Y hay que tener en cuenta que la mejora de resultados económicos se ha producido tras una apuesta bastante agresiva por la diversificación de las opciones publicitarias. Frente a los anuncios tradicionales ubicados en la columna derecha de la pantalla, los estrategas comerciales de la compañía están haciendo énfasis en la posibilidad de que los administradores de páginas promocionen publicaciones concretas, previo pago, así como en las recomendaciones de páginas en el espacio principal de la pantalla, una zona reservada exclusivamente hasta hace poco a los contenidos de los usuarios. La publicidad ha salido de su reducto y ha empezado a invadir otros espacios de Facebook, y si bien parece que este proceso ha provocado malestar entre algunos usuarios, el rechazo no se refleja de momento en los resultados de la compañía. En el futuro sería muy interesante conocer qué parte de los ingresos de Facebook procede de estas nuevas modalidades de contratación publicitaria.

 

De momento, nada hace prever una hecatombe. Seguimos hablando de Facebook, analizando su utilización, criticando sus novedades, recelando de su evolución, indignándonos con sus fallos, porque es la red de redes.

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